Marcados
Esta mañana tenía toda la intención de ir por otro lado. Hebreos 5, cuando habla del alimento sólido y la leche, me ponían delante de la confrontación de tomar decisiones. Decisiones que nos lleven a comportarnos como adultos o como niños. Bueno, es que "el evangelio es una confrontación constante". Pero en vez de hablar de decisiones "decidí" quedarme con una frase que me impactó apenas la leí. Ni siquiera es un versículo, sino una frase; casi, casi que está sacada de contexto, pero es lo que Dios me habló. Ezequiel 8 nos cuenta una historia bastante fuerte. Dios lleva al profeta en visión a ver las perversiones en las que el pueblo estaba metido, cosas ocultas a la vista de todos (pero no para Dios), que provocaban la ira de Dios. Tanto era esto que ¡hasta los sacerdotes adoraban a los demonios! Eso llevó a Dios a emitir un juicio de destrucción. Parece como en Génesis, a borrarlos de la tierra. Pero no a todos sino a su pueblo; y tampoco a todos, sin...